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10 FUNDAMENTOS PARA LOGRAR UNA RESILIENCIA

¿Qué es la resiliencia?


Es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. Esta es la definición de acuerdo a la Real Academia Española, pero en palabras más sencilla se refiere a la capacidad de sobreponernos a momentos críticos y adaptarnos luego de experimentar alguna situación inusual o inesperada, y no todas las personas poseen la misma capacidad de sobreponerse a estos momentos y en el inter pueden caer en situaciones de problemas de salud de diferente índole.


DORMIR


El lograr descansar de una manera reparadora ha demostrado aumentar la resiliencia, facilitando la forma de afrontar el estrés y regular nuestras emociones. De hecho, el dormir impacta en la manera que nuestro cerebro se adapta y la forma en que procesamos las emociones.



De manera más específica, mientras dormimos nuestro cerebro limpia su entorno, al grado que aumenta su actividad metabólica 10 veces. Los estudios muestran que las neuronas del cerebro se encoge como un 60% para hacer espacio para el flujo del líquido cerebro raquídeo por entre el cerebro para remover toxinas y suministrar oxígeno y nutrientes.


Este proceso de desintoxicación fortalece y recarga la capacidad cerebral para resiliencia, ayudándonos a adaptarnos y cambiando creando nuevas conexiones mejorando la habilidad de regular nuestras emociones y comportamiento.


El desvelarnos con cierta regularidad, privar el sueño o no lograr descanso de manera restauradora afecta nuestra habilidad de concentración, enfoque y poder tomar decisiones certeras. La resiliencia requiere de energía y el no dormir acaba con nuestras reservas energéticas.


El no descansar suficientemente, más el día a día estrés del trabajo, tránsito, burocracia y relaciones interpersonales pueden volverse un fastidio. Y nos sentimos agotados físicamente y perdemos la capacidad de resiliencia.


El descansar lo adecuado aumenta nuestra resiliencia y fortalece nuestra capacidad mental. Por lo cual esta es una fabulosa razón por la cual debemos de tomar en cuenta que si vamos a presenciar una actividad demandante es mejor afrontarla bien descansados.


La ciencia nos muestra que el descanso mejora nuestra capacidad cognitiva. Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles demostró que al privar a nuestro cuerpo del descanso afecta de manera negativa a la capacidad de nuestro cerebro de repararse y mantenerse adecuadamente para realizar actividades óptimas y con agilidad mental. Impacta la capacidad de enfoque, atención, retención, y afecta nuestra capacidad de reacción ante una situación que amerite agilidad mental o reflejo instintivo, afecta a la capacidad de realizar buenas decisiones y nos impide realizar múltiples tareas simultáneas y afecta de manera importante a la memoria de corto plazo.


Es importante mencionar que el descanso ininterrumpido consolida la facultad de memorizar y ser creativos. Ayuda a mantener circuitos emocionales de un buen estado de ánimo manteniendo niveles óptimos de serotonina, dopamina, y cortisol, que pueden llegar a afectar tanto a nuestro pensamiento claro y preciso, como un balance emocional sin fatiga. Otros estudios mencionan que las personas que presentan problemas para dormir tienden a ser menos optimistas y con baja autoestima. Así como también ser impacientes, enojones, se irritan con facilidad y fatigados con frecuencia.



ALIMENTACIÓN


Los nutrientes son parte de la materia prima para preparar a nuestro cuerpo ante cualquier adversidad. Cuando comemos una dieta variada y densamente nutritiva, que incluye a los macronutrientes (proteína, grasas saturadas saludables y carbohidratos complejos) y micronutrientes (vitaminas y minerales), se obtiene una mayor fortaleza para afrontar los desafíos de la vida como toxicidades del medio ambiente, cambios bruscos de temperatura, confrontaciones emocionales, etc.


Tristemente, mucha gente al estar estresados, como lo que les sea más fácil y disponible, y por lo general se les antoja algún producto con alto contenido de azúcar y carbohidratos. Este tipo de elección los hará sentir satisfechos por el momento, pero tiene un efecto negativo en la salud en general y la resiliencia. El mantener balanceado los niveles de azúcar en sangre nos ayuda a preservar la resiliencia.


Por lo previamente mencionado, es muy poco realístico esperar que las personas que se encuentran bajo algún tipo de estrés se den el tiempo de comprar y cocinar algo complicado en casa. Así que algunas maneras sencillas serían aumentar en consumo de ensaladas multicolores, verduras salteadas y sobre todo evitar alimentos pro inflamatorios (granos y lácteos) y enfocarse más como come, así como lo que come.


Nuestro cuerpo requiere materia prima como agua y alimentos densamente nutritivos y variados para realizar todos los procesos que requiere.


Lo que esto significa es que no solo se requiere de consumir nutrientes, sino que tienen que ser digeridos apropiadamente, además; absorber, asimilar y utilizar adecuadamente que le corresponde a nuestro sistema nervioso parasimpático y sobre todo en este estado.


Así es. El cómo comes puede llegar a ser más importante que lo que comes. Se requiere no solo invertir en alimentos de calidad, sino también darse el tiempo para comer de manera tranquila, en un ambiente relajado para poder absorber la mayor cantidad de nutrientes y asegurarnos que esos nutrientes sean llevados a sus respectivos lugares de mayor necesidad. Si eres de las personas que come a las carreras y está bajo estrés, los nutrientes de tus comidas no están siendo digeridos, absorbidos, o asimilados por su tracto gastrointestinal. Imagine a una ambulancia atorada en tráfico que no puede llegar a la persona que la solicitó. Esto es precisamente lo que sucede en nuestros cuerpos cuando comemos bajo estrés -los nutrientes no llegan a las células que nuestro cuerpo requiere ya sea para sanar o mantenerse en óptimas condiciones. Es importante mencionar que el estrés puede ser físico (calor o frío extremo, heridas, lesiones, desviaciones de columna, desveladas frecuentes, mal dormidas), químico (productos tóxicos de respiramos, comemos, bebemos, no untamos en la piel, inyectamos o exponemos con frecuencia electromagnética del Wifi, celular, etc.), emocional (enojo, tristeza, temor, decepción, angustia, culpabilidad, etc.).


En cambio, cuando comemos en un estado parasimpático, el cerebro activa todas nuestras funciones digestivas, incluyendo desde la producción de saliva, jugos gástricos, enzimas y bilis. El estado parasimpático apoya la asimilación de nutrientes y la motilidad intestinal. Perístasis, contracciones musculares intestinales para mover la comida y sus desechos a lo largo del sistema digestivo, lo realiza el sistema nervioso parasimpático. El estreñimiento es una inhabilidad de estar en estado dominante parasimpático. Aún más, el estar en estado parasimpático permite al sistema gastrointestinal enviar las señales de saciedad o hambre, así ayudando a determinar de manera puntual la realidad de nuestro estado y evitar antojos o comer de más solo porque está servido en el plato.


Finalmente, si su estómago no secreta ácido y enzimas requeridas para desdoblar a los alimentos, se puede disparar una reacción inmune.

  • SIBO – Sobrecrecimiento de bacteria en el intestino delgado.

  • Síndrome de Colon irritable – Pobre comunicación entre el sistema gastrointestinal y el cerebro ocasionando dolor, estreñimiento y/o diarrea.

  • Estreñimiento – Disminución o pérdida de perístasis intestinal.

  • Indigestión o reflujo – El esfínter entre el esófago y estómago no cierra, porque no percibe la acidez adecuada en el estómago por ingesta de alimentos con líquido lo cual diluye a esta acidez estomacal o porque existe una afectación a los nervios que perciben esta para ordenar el cierre del esfínter.

  • Distensión abdominal – Esta es una señal de insuficiencia de acidez estomacal y enzimas.

  • Estasis biliar – Inhabilidad de secretar bilis por parte de la vesícula, ya sea por mala calidad o por afección a los nervios encargados de esta acción.  

  • Resequedad de la boca – inhabilidad de secretar suficiente saliva por estar en estado dominante simpático, por lo tanto, puede contribuir a problemas periodontales y digestivos.

  • Anorexia/Bulimia – El nervio vago sirve como switch de encendido/apagado del estado parasimpático. Así que cualquier cosa que podamos hacer para estimular a este nervio ayudará para encender el sistema parasimpático y por consiguiente el switch de saciedad/hambre.


EL MOVERNOS


La actividad física es crucial para aumentar la resiliencia. Cualquier tipo de movimiento, ya sea caminar, yoga o ejercicio más intenso – aumenta el flujo sanguíneo y la linfa, liberando químicos que nos hacen sentir bien como endorfinas, y fortaleciendo a nuestro cuerpo. También aumenta el flujo sanguíneo al cerebro para mejor irrigación sanguínea y mayor nivel energético cerebral.



Las investigaciones concluyen que el realizar ejercicio regular y moderado disminuye los niveles de cortisol, reduce la ansiedad y aumenta la energía para rendir el día. En cambio, la asociación de estrés-energía y niveles de cortisol en saliva se vieron aumentados de manera significativa con actividad física intensa.


¿Cómo es que el movernos fortalece nuestra salud?


Dado que nuestro cuerpo está compuesto de varias capas interconectadas, el movernos beneficia a los siguientes órganos:

  • Cerebro: El movernos y el ejercicio apoya a gozar de una salud química mental al secretar hormonas de la felicidad como las endorfinas, hormonas energizantes como la adrenalina y neurotransmisores alentadores como la dopamina y serotonina. El movernos ayuda a la circulación cerebral, que a su vez ayuda a calmar la inflamación, mejorar la memoria y mejorar nuestro estado de ánimo.

  • Corazón: Ejercitar moderadamente mejora la salud cardiovascular, disminuye la presión sanguínea, mantiene niveles de colesterol y glucosa. Según las investigaciones el ejercitar promueve cambios fisiológicos favorables como calmar al sistema nervioso simpático, fortalece a los músculos y ejercita a las paredes arteriales a responder de manera óptima.


El ejercitarse mejora la habilidad del músculo de absorber oxígeno de la circulación de la sangre. Que reduce la necesidad de que el corazón-un órgano muscular en sí-trabaje más duro para bombear más sangre a los músculos.


  • Pulmones: El ejercitar mejora nuestro rendimiento. El movimiento rítmico de los pulmones en respiración normal es crítico en regular desalojar bacteria y material nocivo.

  • Linfa: El movernos y ejercitar ayuda al drenaje linfático. Nuestro sistema linfático y el líquido linfático ayuda a transportar desechos y toxinas fuera de nuestro cuerpo, de hecho, forma parte de nuestro sistema inmune. El líquido linfático debe fluir por los nódulos linfáticos donde estos filtran a las toxinas para ser eliminadas. Dado que el sistema linfático no posee un sistema de bombeo como es el corazón para el sistema cardiovascular, el movernos y realizar ejercicio es la manera en que se mueve la linfa.

  • Músculos: Tenemos más de 600 músculos en nuestro cuerpo que contribuyen a un 40% de todo el peso corporal. Al movernos, fortalecemos a estos músculos, que a su vez mejoran nuestra estabilidad, balance y coordinación, porque tenemos que recordar que todos los músculos responden a un estímulo nervioso y quién los coordina y estimula es el cerebro, unos de manera voluntaria y otros involuntaria. Los músculos se sujetan a los huesos por medio de tendones. Cuando un músculo se contrae, o se aorta, los tendones jalan al hueso, causando que la articulación se flexione o se extienda. Por lo tanto, aumenta la tonicidad muscular, fuerza y resiliencia.

  • Huesos: El movernos ayuda a fortalecer la densidad ósea.


DESINTOXICACIÓN


La toxicidad drena nuestras reservas energéticas.


La Resiliencia requiere energía. Requieren energía para realizar cualquier y todos los cambios en tu vida.



Entre más desintoxiques a tus comidas, químicos a los que te expongas en tu diario vivir y emociones densas que están drenando tu resiliencia, fortaleza, energía y vitalidad, más energía vas a obtener para vivir en prosperidad.


Mientras que el détox físico se trata de desintoxicar toxinas (como químicos y metales pesados), el détox emocional requiere de pasar la hoja y desprendernos de esas emociones, creencias, y experiencias que ya no nos sirven a esta etapa de la vida.


El acumular toxinas físicas, químicas, y emocionales saturan al cuerpo, ya que cada gota cuenta hasta que se derrama la última gota. Esta es la razón por la cual a mucha gente se les presentan problemas de salud de aparente manera repentina y sin razón. Sin embargo, ahora que leen esto pueden entender que cada gota que se acumulo y no se desecho durante tantos años saturo a su cuerpo y se refleja en el eslabón más débil de la cadena.


Para aumentar tu capacidad de resiliencia, no solo se requiere de reducir tu exposición a las toxinas ambientales, irritantes y energías densas que drenan a tu resiliencia, sino también a trabajar con tu sistema innato de desintoxicación- los órganos que te ayudan a eliminar las toxinas acumuladas en tu cuerpo.


¿Qué es Desintoxicarse?

La desintoxicación es un proceso natural diario de tu cuerpo para eliminar toxinas.

Usualmente incluye ambos, el limitar la exposición y el ingerir, respirar, untarnos, inyectarnos o aplicarnos toxinas, dándole a nuestro cuerpo un mayor trabajo para lograr mantenerse a flote. Hay que entender de hay muchas cosas que está en nuestras manos para tomar acción y otras no, por lo tanto, recomiendo ampliamente que todo aquello que tengamos control lo hagamos para no sobre trabajar a nuestro cuerpo y toda aquello del cual no tenemos control lo dejemos a que nuestro cuerpo haga el mejor trabajo posible con la calidad de la materia prima de nuestra alimentación.


Las toxinas limitan la habilidad de nuestras células de funcionar, así que nuestro cuerpo almacena estas toxinas típicamente en grasa para evitar al máximo posible afectar a la función celular. Por ejemplo, cuando el hígado no puede manejar adecuadamente el exceso de toxicidad, lo empieza a almacenar en tejido adiposo que puede afectar al cerebro y sistema nervioso. Esto es debido a que las toxinas poseen una gran afinidad a los fluidos celulares y el cerebro, y hasta afectan al sistema endocrino.


Por esta razón, las toxinas drenan la energía, robando tu energía simultáneamente y agotando a tu sistema. Su impacto es acumulativo, que por lo general se presenta como una enfermedad a edad avanzada.


Tu habilidad de desintoxicar determina tu resiliencia y resistencia a enfermar.


ESTRÉS


Se define a la resiliencia como a la habilidad mental o emocionalmente de hacer frente a recuperarse del estrés.


El estrés es considerado la raíz causa de todas las enfermedades- apaga a tu capacidad de digerir, desintoxicar, pone en reposo a tu sistema inmune.


El estrés te pone en modo de “Alerta, a la Defensiva, modo de Huir”, como quien dice es nuestro mecanismo de supervivencia, pero está diseñado para actuar por periodos cortos.



Al operar durante un periodo prolongado de estrés, en automático nos ponemos en modo de supervivencia y bajo este mecanismo el cerebro comienza a determinar lo que es prioritario y solo absorbe lo mínimo necesario para preservar la vida y comienza a sacrificar todo aquello que no es vital, esto mismo contribuye a un estado de falta de nutrientes para articulaciones, la piel, y así sucesivamente conforme va pasando el tiempo va determinando que es menos esencial y sacrifica hasta volverse un problema más crónico y hasta degenerativo.


Por lo tanto, es crítico es poder salir del modo dominante simpático quien es que nos pone en modo a la defensiva, que es el instinto de supervivencia, pero al permanecer por periodos prolongados afecta a nuestra capacidad de reaccionar y pensar de manera clara y puntual.


Una vez que logres calmar a tu sistema nervioso, sentirás un alivio y observaras que eres menos reactivo. Es más fácil vivir y permanecer la mayoría del tiempo en modo del sistema nervioso parasimpático.


COHERENCIA DEL CORAZÓN


Mientras a la salud del corazón se le asocia con su capacidad fisiológica de bombear sangre a cada célula y cada órgano en nuestro cuerpo, juega un papel más grande- íntegra y balancea al cuerpo físico, emocional, y mental.



A esto se le llama coherencia del corazón, o “el estado en donde el corazón, mente y emociones se encuentran alineados energéticamente y en cooperación.”

Tus emociones son reflejadas en los patrones de ritmos cardiacos. Cuando te encuentras en un estado de temor o enfado, tu ritmo cardiaco refleja una energía caótica conocida con el nombre de “patrón rítmico del corazón incoherente.”


En caso contrario cuando te encuentras experimentando emociones como amor, alegría, compasión, estas creando coherencia del corazón o “patrones rítmicos coherentes del corazón “que se muestran, ordenados, estables y sutiles.


Los pensamientos se crean en base a la percepción de una experiencia, ya sean físicos o emocionales.


Los traumas son un ejemplo de una experiencia que ha creado una saturación al sistema, y que está “atorada” en el cuerpo.


Fortaleciendo tu resiliencia estás creando la habilidad de pensar con claridad, aprender, recordar, razonar y realizar decisiones críticas analíticas.


 MENTALIDAD


La mentalidad es la colección de pensamientos o creencias que nos orienta a navegar situaciones-de cómo pensamos, lo que sentimos, y lo que hacemos.


En otras palabras, tu mentalidad determina qué acción tomar cuando las cosas se ponen difíciles.


Aquellos que deciden continuar a pesar de la adversidad por lo general obtienen mejores resultados que aquellos que desisten. La habilidad de empujarse a sí mismo no refleja la fortaleza o el carácter. Es simple y sencillamente una decisión.

¿Lo único que requieres es decidir “es esta la cuesta en donde me voy a dejar morir?” o no. Y si no, entonces requieres encontrar la forma de pasarla. Lo cual significa que necesitas abrir tu horizonte de ideas para cruzar a las cuales aun no estas atento.



Nuestra mentalidad debe ayudarnos a resolver situaciones de manera sana, y darnos la habilidad para hacer planes realistas para llevarlos a cabo, los cuales todos contribuyen a una resiliencia.


RESPONSABILIDAD PERSONAL



La resiliencia requiere que tomes responsabilidad de tus actos y elecciones, sin asumir la responsabilidad de las decisiones o sentimientos de otros.


Si a la palabra “Responsabilidad” la dividimos en “responsable” y “habilidad” o “la habilidad de elegir tu respuesta” a circunstancias externas. Cuando eres capaz de aceptar la responsabilidad de tus circunstancias, puedes cambiar a tus circunstancias.


Una explicación a esto es porque eres capaz de romper patrones de pensamiento que te hacen sentir desempoderado con la mentalidad de una víctima, culpando, y juzgando.


La responsabilidad personal te da claridad sobre qué parte de una situación es tu responsabilidad que tienen que llevar y qué responsabilidad les pertenece a otros. Ya sea el culpar a otros como el rol de una víctima o el tomar responsabilidad por las acciones de otros, ambos pueden impactar tu salud de manera negativa. En ambas estamos evadiendo, lo cual contribuye a mantenernos estancados en el rol víctima, rodeado de emociones densas como enfado, temor, resentimiento, vergüenza, culpabilidad que aparte afectan a alguna región de tu cuerpo desencadenando problemas de salud, incluyendo sin limitarse a ansiedad y depresión.


MENTALIDAD DE VÍCTIMA


Siempre que elijamos enfocarnos en culpar a los demás o elijamos vernos a nosotros mismos como víctimas de empoderadas, nos estamos permitiendo la mentalidad de víctima. Y reconozco que existen situaciones en donde tenemos muy poco sino es que nada de control sobre las acciones de otros, incluyendo la situación mundial actual, o casos en donde unos abusan de otros, siempre poseemos el control sobre el cómo afrontamos o respondemos a estas situaciones. Y esto nos lleva a concluir que “cuando nos encontramos en una situación en donde ya no es posible cambiarla-no obliga a que nosotros cambiemos”. Cambiando nosotros significa desprendernos del culpar o juzgar a otros y empezar a tomar responsabilidad personal.



PROPICIA RELACIONES SALUDABLES CON LÍMITES


El propiciar y procurar relaciones nos ayuda a la resiliencia y no significa que tenemos que acarrear con la responsabilidad que les pertenece a otras personas.

No requieres ser el saco de golpes de nadie o incendiarte para mantener a otros calientes. Requieren priorizar tu tiempo y energía emocional para mantener tu resiliencia.


Muchas personas acarrean las angustias y preocupaciones de otras, y esto es precisamente lo que representa el Atlas del mundo, una persona acarrea en sus hombros al planeta tierra. Cuando permitimos que otros nos culpen, acusen, avergüencen u en otras palabras manipulen, estamos permitiendo que proyecten sus emociones en nosotros. Ellos se rehúsan a responsabilizarse de sus acciones, así que deciden proyectarlos en nosotros. 



Esto puede representar un reto increíble, especialmente en relaciones duraderas en donde la pareja se beneficia de la dinámica actual en donde intenta sacar cuanta excusa posible de su arsenal para impedir que impongamos límites sanos en la relación.


Es demasiado común toparse con barreras mientras se intenta establecer y aclarar los límites dentro de una relación. Cuando otras personas se benefician de tus límites débiles, es de su interés personal mantener ese estatus quo y quizá utilicen golpes bajos- como el avergonzar, culpar, chismear a otros en su intento para mantenerte en esa dinámica nada saludable. 


El crear límites claros no sólo en cuanto a modificaciones de comportamiento que deseas adoptar, pero también en la información que deseas compartir, incluyendo diferentes puntos de vista u opiniones entre amigos o familia es sumamente importante. Lo que yo en lo personal he experimentado es que el ser claros en cuanto a la información y los límites para evitar ruido, es la manera mas optima para acceder a mi intuición y resiliencia.


REGULACIÓN EMOCIONAL


Esta es la habilidad de vivir emociones e impulso fuertes para afrontar las adversidades de la vida con mayor balance, claridad, y seguros de nosotros mismo en vez de frustrarnos, enojarnos, ponernos impacientes o ansiosos.


Piensa en la resiliencia como la energía almacenada en una batería interna. Las emociones poseen un efecto fuerte en tu batería interna y tu resiliencia. Algunas emociones, las densas, drenan tu batería y resiliencia, mientras que otras, las ligeras, te recargan.


Cuando no tienes suficiente carga de energía en tu batería interna, lo cual significa que tu resiliencia es baja, es mucho más difícil sacar lo mejor de ti mismo sin importar lo que estés haciendo.


Por esta razón recomiendo procesar y resolver estas emociones densas para liberar carga a tus reservas de energía.


Ejemplo, el sentir culpa quema mucha energía emocional. La culpa puede ser interior o exterior y típicamente viene en tres sabores:

  • Culpar a otros = Enfado

  • Sentirse culpable = Culpa

  • Aceptar que otros te culpen = lastima, deshora, avergonzar

En su raíz, la culpa es una forma de evasión. Por medio de transferir responsabilidad a alguien o acarrear la culpa de otros, te puedes quedar estancado en estado de víctima. Entre más tiempo permanezcas en este estado denso, de igual forma se instala a nivel celular en tu cuerpo, creando estancamiento que impide la resiliencia.


¿Qué puedo hacer para resolver mis problemas o prevenirlos?


1. Acuda con un «Quiropráctico Correctivo Funcional» que entienda la importancia de la biomecánica de su columna y la relación con su sistema nervioso central.


2.  Busque un especialista en bloqueos metabólicos o medicina funcional y tome conciencia en cuanto a su estilo de vida alimentario, resuelva alergias, intolerancias, hipersensibilidades alimentarias, bloqueos metabólicos, etc.


3.  Evite alimentos procesados de la industria.


4.  Procure comer productos libres de pesticidas o genéticamente modificados.


5.  Resuelva temas emocionales, conflictos, etc. que pueda estar acarreando por medio de meditación, introspección, etc.…


6.  Procure ejercicio apropiado.


7.  Duerma y Descanse de una manera reparadora.


Somos especialistas.


Dr. David Garita.

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